Recetas infalibles


En la dieta saludable deben darse prioridad a las frutas, pescado, cereales y por supuesto todo lo integral. Pero no es cierto qué todo lo que gusta o es pecado o engorda. En ese caso no sirve de nada tomarse la vida como un sacrificio y amargarse.

Todo lo que nos haga cargarnos de ansiedad y perder el sentido del humor por el camino no es bueno para la mente y ni para el cuerpo. Pero ponerse crema diariamente y acudir al gimnasio dos veces en semana no es lo único que se puede hacer.

Dormir bien
Ocho horas de sueño cada noche es el promedio normal para que nuestro cuerpo se recupere plenamente. Dicen los expertos que antes de la medianoche el sueño aprovecha más, y que es mejor dormir con la ventana abierta y poco arropado.
La postura ideal para relajarse es acostado sobre el lado derecho porque así no se oprime el corazón y se favorece la circulación. Si el cabecero está orientado al norte, el descanso será perfecto. Los beneficios de un sueño profundo y reparador se sienten sobre el sistema nervioso, la mente y el cuerpo.

Comer sano
"Y sólo cuando se tenga hambre, masticando a conciencia cada bocado" advierte Reneé Taylor estudioso de la forma de vida de los Hunza, pueblo con una larga y satisfactoria vida, y en el que es habitual llegar a centenario.
Además, "la dieta diaria debe ser variada y equilibrada, en cantidad suficiente para mantener un peso corporal constante" explica Grande Covián. Después si se quiere favorecer nuestro aparato digestivo, tienen prioridad los alimentos frescos (frutas, verduras y hortalizas).

Hacer ejercicio
Es uno de los principios básicos para mantenerse en forma. La razón principal es que evita las tensiones musculares y vertebrales. El ejercicio sirve para desbloquear tensiones innecesarias que agotan nuestra energía.
Bien realizado contribuye a la relajación física y mental. La práctica correcta de una actividad física o deportiva nunca debe suponer un esfuerzo excesivo y debe realizarse de forma regular y progresiva.

Peso constante
Lo ideal es mantener el equilibrio ponderal, pero nunca desde el exceso de peso. La obesidad representa una sobrecarga para todos los órganos. Las estadísticas son definitorias, las personas cuyo peso corporal excede en un 20% de su peso ideal experimentan un riesgo mayor de padecer ciertas enfermedades y muestran mayor mortalidad.



Agua
El 62% del volumen corporal está compuesto de agua. Esta cantidad se mantiene en equilibrio constante gracias a que reponemos y eliminamos continuamente. El líquido elemento actúa como disolvente en los procesos digestivos y nos ayuda a drenar las toxinas y residuos estancados.
"Dos litros al día es la cantidad mínima recomendada" explica el Dr. Manuel del Pino "para sentir todo su efecto terapéutico el agua debe ser mineral. En muchos casos su efecto es tan potente como un medicamento".

Equilibrio emocional
El estrés tan de moda en los tiempos que corren es uno de los grandes enemigos de la armonía física y mental. Cierta cantidad de estrés puede ser positiva, pero sobrepasado ese umbral (el nivel de resistencia es personal) la respuesta individual empieza a generar emociones negativas y cambios emocionales bruscos que afectan tanto a la mente como al cuerpo.
La depresión, ansiedad, el miedo y cualquier tipo de fobias también pueden provocar desarreglos metabólicos e inmunológicos. La respuesta es tomarse las cosas con calma y aprender a relajarse.

Respiración controlada
Del mismo modo que comer, dormir o lavarse los dientes, los ejercicios respiratorios deben entrar a formar parte de la rutina cotidiana. Lo ideal es practicar diez minutos de respiración profunda y controlada dos veces al día, antes de desayunar y justo antes de acostarse.
Los beneficios de la terapia respiratoria están abalados por los médicos orientales desde hace siglos y en occidente, los doctores franceses Peschier y Walter Michel, señalan que la respiración abdominal aumenta la resistencia orgánica mejorando muchos de los trastornos funcionales que conducen a la enfermedad.

Acción solar
La energía del sol es indispensable para vivir. La luz del sol estimula nuestra retina y nos llena de buen humor, gracias a ella nuestro cuerpo también sintetiza la vitamina D y el calcio.
Pero como casi todo, el sol debe tomarse con moderación y siempre con protección para evitar el envejecimiento prematuro de la piel. Está comprobado científicamente que el sol es el enemigo número uno de la piel y además tiene un efecto acumulativo.
Las etapas más peligrosas son la infancia y adolescencia, los expertos aseguran que es en estos períodos donde se fraguan la mayoría de los cánceres de piel. Por eso la protección ultravioleta es fundamental.

Placer
Ser feliz no es la panacea, pero ayuda mucho a sentirse joven y vital. La situación emocional controla nuestro cuerpo-mente. Si se viven unas circunstancias emocionales óptimas (amor, placer, felicidad), las endorfinas (hormonas de la felicidad) nos cubrirán de beneficios.
Una cara sonriente tiene los músculos relajados y un rostro preocupado los mantiene en tensión y es campo abonado para todo tipo de arrugas gesticulares. El sexo es otro de los síntomas de buena salud y bienestar físico. En las teorías taoistas del yin y el yang, el sexo se considera como un arma indispensable para prolongar la longevidad humana.

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